Memorias de la Casa Muerta, visual arts
2018—06 




Memorias de la casa muerta plantea un viaje [auto]etnográfico que indaga sobre la construcción social, médica y familiar del otro a través de la locura y la enfermedad mental. A medio camino entre el relato biográfico y la crónica etnográfica de la vida cotidiana, el documental explora la naturaleza lingüística y ficticia del otro sobre la piel de las memorias y narrativas familiares, donde los modelos de explicación de la locura y la “enfermedad mental” exponen el umbral de indecibilidad y diseminación del tabú como espacio de circulación entre el silencio, la prohibición, la superstición, el prejuicio, el estigma y la impotencia ante el dolor.

El proyecto gira alrededor de la experiencia y la condición de “escuchador de voces” de mi padre, diagnosticado de esquizofrenia el 1989 y sometido a un salvaje tratamiento psiquiátrico desde hace más de 30 años. A partir de este acontecimiento, la película presenta un laberinto de voces, relatos y gestos a través de los cuales se plantea una deconstrucció de la memoria familiar, explorando las narrativas que giran alrededor de la esquizofrenia, la locura, la paranoia, el suicidio, la depresión o la escucha de voces. 

El documental se plantea como un juego de escuchas, un ejercicio de atención sobre los relatos del imaginario familiar: las historias que nos hemos contado, los subterfugios que nos hemos dado y los silencios donde nos hemos escondido. Sobre esta dimensión biográfica, el interés etnográfico del film avanza hacia el desvelamiento de los elementos culturales e históricos que habilitan las representaciones de la enfermedad mental y la locura. De esta forma la película se propone como una alegoría donde, a través de una trama intergeneracional, se condensan algunos aspectos de la herencia autoritaria del Estado Español. 

David Pérez, 2018.