Barcelona
2017—07

Alfabeto: una acción t(r)opográfica es una investigación escénica que plantea un cuestionamiento sobre las ideologías y órdenes  inscritos en la palabra, propiciando un espacio de reflexión en torno a la performatividad del lenguaje y sus efectos de realidad.

La propuesta propone abordar el lenguaje como un espacio de extrañamiento que trastoca la relación entre las palabras, los cuerpos y  las cosas,  movilizando un espacio de experimentación alrededor de las posibilidades políticas de la invención poética como desorden de lenguaje. 

Para articular Alfabeto desarrollamos una metodología de trabajo basada en el espacio, una especie de «acción t(r)opogràfica» que traslada las figuras del lenguaje -los «tropos»- a los lugares del espacio -los «topoi»-. A través del cuerpo, el movimiento y la palabra ensayamos un espacio de transferencia entre los cuerpos, las palabras y los objetos donde sus jerarquías y atribuciones se diluyen. 

Alfabeto es un projecto  de David Pérez y Esther Blázquez, realizada con una beca de investigación de La poderosa: espacio para la danza y sus contaminantes y el apoyo del Convent Zero. 




             

«El lenguaje existe desde un principio, en su ser en bruto y primitivo, bajo la forma simple, material, de una escritura, de un estigma sobre las cosas, de una marca extendida por el mundo que forma parte de sus figuras más imborrables.»


Las palabras y las cosas, Michael Foucault

Ficha artística:

Concepto:  David Pérez.
Creación e interpretación: David Pérez y Esther Blázquez.
Fotografía: Laura Barone



«El loco, entendido no como el enfermo, sino como desviación constituida y sustentada, como función cultural indispensable, se ha convertido en la cultura occidental, en el hombre de las semejanzas salvajes: [...] es el que se ha enajenado dentro de la analogía»

Las palabras y las cosas, Michael Foucault

«Toda cosa, todo ser tiene de hecho, más allá de su nombre manifiesto, un nombre escondido, al cual no puede dejar de responder. Ser mago significa conocer y evocar este archinombre. De allí, las interminables listas de nombres -diabólicos o angélicos- con los cuales el nigromante se asegura el dominio sobre las pot

encias espirituales. […]Pero hay otra tradición, más luminosa, según la cual el nombre secreto no es tanto la cifra de la servidumbre de la cosa a la palabra del mago como, sobre todo, el monograma que sanciona su liberación del lenguaje. El nombre secreto era el nombre con el cual la criatura era llamada en el Edén y, pronunciándolo, los nombres manifiestos, toda la babel de los nombres, cae hecha pedazos. Por esto, según la doctrina, la magia llama a la felicidad. El nombre secreto es, en realidad, el gesto con el cual la criatura es restituida a lo inexpresado.»


Profanaciones, Giorgio Agamben



David Pérez, 2018.